sábado 9 de julio de 2011

Para Ana

Cachis, pensé que me iban a dividir en dos, o lo que es peor, disolver el trío para siempre. Y ya soy bastante solitario.

Hubo mucha suerte y aparecieron unos fantásticos duendes verdes con manitas mágicas, así que seguimos siendo tres, pero qué ratico.

Ahora escribo de pie para lanzar un botellín al Internet.

Ana, compañera de sudokus traviesos:

Gracias por esa horita, y mucha, mucha, mucha suerte.

Por cierto, a mí también me gusta tu nombre.

Un beso

lunes 21 de diciembre de 2009

Belén en el país de las marujillas

Hola, me llamo Belén Esteban y sufro mucho.

Usted no lo entiende, claro. Me ve en televisión, me juzga en su cabeza. Fácil.

Ya está aquí la verdulera de las cejas arrugadas -se dice de ojos para dentro. La vallegritona chulesca, novia de revistas y pelucas y ex-esposa de cuernos famosos. Ella, Belencita de Telecinco, por el culo te la ahínco.

Usted tampoco puede evitarlo, me calza etiquetas en cuanto aparezco en la cadena del abuelo de los dientes mellados. No lo niegue, hágase ese favor.

De culo para abajo, una idiota con culo para abajo. Para arriba, escaparatista a sueldo de cirujanos con nombre de estrella de cine y guantes con complejo de billetera.

Y me sigue observando con ojos categóricos, lo noto. Costillar a lo rubia de Roger Rabbit, cuello-residencia de venas de boxeador, labios como ositos de golosina, y entre ellos, lo mejor, la lengua Miss Conjugadora que arrebata y enamora a esta su España: yo digo que tú dijiste que él dice que nosotros diríamos que vosotros decíais que ellos dijeron...

Podría seguir, pero no. Estoy harta, mira, y te lo voy a decir de tú a tú, honestamente, de cara a cara, para que la gente me entienda, claro clarito como el agua de mi pueblo, que a mí me gusta decir las cosas así, directa al corazón, para que nadie se confunda conmigo, ¿vale?: ¡estoy hasta los cojones!

Ya le veo, ya… La Esteban no pudo contenerse, es que es asín. Se desbordó la mala hostia inundando de vinagre su careto de 3.000 eurazos el poro cuadrado.

¿Feliz?

Y pensar en las cosas que tendré que hacer mañana para que usted me vea de nuevo en esa caja tan suya…

Paseando por Sol

Izquierda… derecha… arriba… abajo… Bien, no hay cristianos en la costa, ya puedo decirlo:

Los borbones, ni de chocolate.

¡Viva la República!

miércoles 25 de noviembre de 2009

Carta de Madrid corre por Madrid


Estimados corredores:

¡Snif, snif! La emoción…

En primer lugar, desde la organización de la I edición de Madrid Corre por Madrid queremos agradecer a todos los atletas participantes vuestro esfuerzo, colaboración y opinión, aspectos que han hecho que el domingo 22 de Noviembre, las calles del centro de Madrid vivieran una auténtica fiesta del atletismo, donde miles de vosotros pudisteis disfrutar de aquello que más os gusta.

Nada, precisarles solo una cosilla. El domingo por la mañana no pude disfrutar de aquello que más me gusta, ni por la tarde, noche o madrugada, para mi desgracia. Encontré candidatas durante la carrera, sí, y el slogan era interesante, desde luego, pero me quedé con las ganas.

Aprovechamos esta ocasión para solicitaros disculpas por la incidencia que se produjo durante el transcurso de la prueba y que, por un error involuntario de los motoristas de cabeza, provocó que no se recorriera el último “bucle” del circuito reduciéndose éste en unos 300 mts.

Si cuentas, no conduzcas.

Queremos igualmente confirmaros que la prueba estaba inscrita en el calendario de la Real Federación Española de Atletismo, regida por sus Jueces y con un circuito correctamente medido y homologado por sus técnicos.

Normal, con lo difícil que es medir las distancias… Tendrían que inventar una máquina que, conectada con un satélite, hiciera una estimación precisa sobre la distancia entre dos puntos en el espacio. Menudo invento sería.

Por último, nos gustaría agradecer el trabajo de los distintos profesionales que han hecho posible esta iniciativa (Policía Municipal, SAMUR, Segur, Medioambiente, Movilidad, etc.), promovida por la Comunidad de Madrid y la Fundación Madrid Olímpico y organizada por la Federación de Atletismo de Madrid, así como el trabajo continuado e impagable del gran número de voluntarios que han permitido que todos podáis disponer de los servicios necesarios para el desarrollo de vuestra participación.

¿Alguien me puede dar el teléfono de las dos chicas del Samur que estaban apostadas en la Puerta de Alcalá? Es para darles las gracias en persona.

Esperamos que la experiencia haya sido para todos tan gratificante como para nosotros y os aseguramos que ya estamos trabajando para limar los defectos que se han producido en esta y conseguir así volver a convocar otra gran fiesta del atletismo madrileño.

¿Gratificante? ¿Fiesta?

¿Usted por dónde sale?

Recibid un afectuoso saludo y nos vemos en el 2010.

Vale, pero no hace falta que pongan 9,700 kilómetros entre la salida y las botellas de agua. Un defectuoso saludo de un corredor de agujetas.

domingo 22 de noviembre de 2009

Las chicas del Samur

Mi carrera de perdedor continúa también sobre el asfalto. Hoy, con 10 kilómetros de samba para mis dos piernas, dos, en la carrera del Che, donde todos los corredores iban de rojo tomate.

Ahora estoy tan anormalmente cansado (¡hay una razón!) que no les podré narrar las cosas que me acontecieron a lo largo de la heroica travesía.

Sólo les contaré que esta vez recibí un único aplauso, proveniente de dos chicas del Samur. Si usted también estuvo en la carrera, las recordará bien: una rubia de rizos y una morena con gafas de sol, a cada cual más guapa, apostadas ambas ante una de mis casas móviles (también conocida como ambulancia), a la altura de la Puerta de Alcalá.

A pocos metros de mi entrada en el Retiro, para cobrarme el último kilómetro de sufrimiento pernil, sentí cómo mis dos musas juntaban sonoramente las manos, en un gesto sociocompasivo que sólo hubiera cambiado por ver sus ojos amanecer en cualquier lugar del mundo, de éste o de otros.

Gracias a ellas y a sus manos reparadoras, no me detuve en ese momento a analizar las palabras que unos simpáticos jóvenes nos dedicaban al grueso de corredores que ocupábamos las últimas posiciones de la carrera. A grito pelado desde un lujoso coche (yo no hubiera dudado un segundo en robarlo para llegar a meta), compartieron sus reflexiones sobre la insana e incongruente tendencia de algunos, en este tipo de suicidios colectivos, a desplazarse a velocidades superiores a sus paupérrimas capacidades pulmonares y deportivas; más aún a tales horas de la mañana, sin cubrir las cabezas con pasamontañas para que nadie los reconozca y con un incomprensible sentimiento de logro y satisfacción.

Como los chavales debían de tener una gran capacidad de síntesis, ellos resumieron todo esto en un sucinto: “¡¡Subnormales!!”.

Este mi Madrid no ha perdido un ápice de carácter. Es capaz de enamorarme y hundirme en cuestión de segundos, siempre con su negruzco y sufrido asfalto de entrañas y corazón bajo mis pies.

Por cierto, mi barriga, bien. Esperando las Navidades con ansia.

jueves 12 de noviembre de 2009

¡Nuevo récord!

Alucinante.

Mi barriga y yo tenemos que hacer dieta. Menuda faena.

Bueno, no hay mal que por bien no venga: crearemos en el caralibro un grupo de fans de mi barriga y yo para que la gente vea día a día cómo adelgazamos.

Lo que no sé es qué nombre usar. ¿El Show de Garban? ¿La Gran Barriga? ¿Pizza Express?

Me voy a tomar una palmera mientras le doy un par de vueltas al asunto.

Madrid flipa

En el metro veo cosas. Muchas de ellas no las comprendo. Otras, ni lo pretendo. Veamos algunas:

  • En demasiadas ocasiones, desmayos de muchachas jóvenes (esta expresión delata mi edad mental)
  • Personas fijadas a los asientos del vagón por un pegamento antisocial superfuerte
  • Corredores de marcha ignorantes de serlo
  • Ciudadanos que entran sin dejar salir antes, ni sin dejar de pensar sólo en sí mismos antes, durante y después
  • Tocadores de nalgas ocultos entre la muchedumbre de miradores de nalgas
  • Individuos orquestales en la metrocidad, con un paupérrimo repertorio de nada subliminales interjecciones (“chist”, “uff”, “agghh”…)
  • Personas que bajan la cabeza si algo reclama su intervención y ayuda, como los chavales cuando el profe pregunta quién quiere salir a la pizarra
  • Empujadores oficiales, gruñones perdonavidas, discutidores natos, personas a contrarreloj, señoronas y señorones con miradas de dioses más allá del bien y del mal , bombarderos de felicidad ajena…
Menos mal que en todos los recorridos te topas con esos ojos sorprendentes en los que te quedas enganchado al instante, y que deseas llevarte a casa en tu cajita de ojos, para mirarlos sin cesar, hasta cerrar los tuyos y seguir soñando con los de ella, y olvidar así que esta ciudad está pidiendo a gritos, como tú, una enorme caja de lexatines.